TENEMOS LÍMITES
El modelo
económico que heredamos de la Revolución Industrial nos instaló culturalmente
en una visión de crecimiento ilimitado. Así, toda empresa y todo
ejecutivo se ven autoexigidos a superar cada año sus metas de producción, ventas
y rentabilidad neta (el insoportable EBITDA). Pero el nostálgico sueño de Adam
Smith, de que una sociedad económicamente próspera alcanzaría el bienestar
general por simple lógica económica, sigue en eso: en un sueño, después de 300
años de economicismo y más de un siglo de la muerte del señor Smith.
Y, ya en
1972, debimos empezar a tomar consciencia, de la mano del Club de Roma, de que
el crecimiento ilimitado es una visión inviable y suicida. Ese año se
publicó precisamente su informe Los límites del crecimiento (ver ACÁ). Este informe ha tenido 3 actualizaciones,
con base en el curso real de los acontecimientos, tendencias y proyecciones ajustadas:
en 2004, a los 30 años (ver ACÁ); en 2020; y, con motivo de sus 50 años, en
2022 (ver ACÁ). Todas ellas han confirmado y agravado las
conclusiones del primer estudio, la central de las cuales es la insostenibilidad
de una visión de crecimiento ilimitado.
En esa
época, la publicación de este informe causó la natural controversia de una
profecía contraevidente para el pensamiento de la época. Hoy es una evidencia
científica, por lo que ya no es momento de profecías, sino de consecuencias,
ante una sintomatología desoída negligentemente por más de medio siglo de
economicismo puro y duro. Veamos las evidencias que hoy nos aporta la ciencia.
Los
límites planetarios
El Stockholm
Resilience Institute, en 2009, publicó un informe conocido como Planetary
Boundaries (Fronteras Planetarias), detrás del cual está el respaldo de
28 reconocidos científicos, liderados por Johan Rockström. Este informe ha tenido ya tres actualizaciones (2015,
2023 y 2025; ver ACÁ). Las grandes conclusiones de estos informes son 3:
§ Nuestro planeta tiene límites claros, que el
informe concreta en nueve.
§ Cada año, hemos venido acercándonos y
traspasando cada uno de estos límites.
§ A 2025, ya habíamos traspasado
peligrosamente 7 de esos 9 límites planetarios.
En resumen: HOY
ESTAMOS AL BORDE DEL COLAPSO. Y, ante tal realidad, no se requiere ser un
profeta y ni siquiera un científico, para darnos cuenta de las causas y
consecuencias:
§ La causa raíz: nuestro modo de habitar este planeta es
demencial. Y demencial es nuestro modelo economicista de crecimiento,
que es el motor que ha alimentado dicho modo de habitar, visibilizado en lo que
conocemos como la sociedad de consumo.
§ Las consecuencias: empezamos a padecer un entorno planetario
cada vez más hostil para la vida y el bienestar, con una cascada de
manifestaciones: climas extremos, contaminación multifuente, escasez hídrica
severa, pérdida de biodiversidad, desertificación, desastres naturales, nuevas
enfermedades y pandemias, conflictos por recursos, hambrunas…
Los
límites humanos
Fácilmente
olvidamos, producto de nuestra soberbia, que nosotros mismos somos seres
altamente vulnerables, con límites igualmente muy sensibles. En su edición de
octubre de 2009, National Geographic hizo un crudo inventario de los 9 límites
biológicos del cuerpo humano. Son ellos:
§ Cuando
la temperatura corporal alcanza los 42 °C, es imposible revertir la hipertermia y ésta será
fatal.
§ A 4 oC en el agua, el cuerpo colapsa pasados 30
minutos, salvo un chaleco salvavidas que actúe como retardante.
§ En
un edificio o mina en llamas, los adultos aguantan hasta 10 minutos a
150 °C y
los niños sucumben pronto en un coche a 50 °C.
§ A
gran altitud, la mayoría pierde la conciencia. Con pulmones más grandes
y más glóbulos rojos, los montañeses lo toleran un poco mejor.
§ A
más de 18 metros de profundidad en el agua, la mayoría de las personas
se desvanece antes de 2 minutos. El mejor buzo libre llegó hasta 86 metros (las
Fosas Marianas llegan hasta los 11.035 metros).
§ Sin
respirar, usualmente se fallece antes de 2 minutos. Con entrenamiento, hay
gente que contiene la respiración casi 11 minutos.
§ En
caso de pérdida de sangre, se puede sobrevivir después de derramar 30 %.
Con 40 %, se requiere una transfusión inmediata.
§ Si
se pierde un 30 % del peso corporal por inanición, la muerte es
inminente, aunque quizás una enfermedad actúe antes que el hambre.
§ Si
no se remplaza el litro de agua que más o menos se pierde a diario, el
cuerpo colapsa en poco más de una semana.
Y estamos
hablando solo de nuestros límites biológicos, sin penetrar en el todavía poco
conocido, complejo y asaz azaroso terreno de nuestros límites sicológicos. Solo
esta pequeña muestra resulta suficiente para confrontarnos con nuestra más
absoluta vulnerabilidad.
Otra
frontera la constituyen los límites mínimos, ya no máximos, de las condiciones
materiales y sociales para llevar una vida digna como seres humanos: vivienda,
educación, salud, alimentación, protección, etc., los cuales empiezan a ganar
protagonismo en la agenda pública por fortuna.
De ahí que resulte de una sencillez pedagógica y una solidez conceptual contundentes el modelo de Economía Donnut (economía rosquilla) ideado por la economista de Oxfort Kate Raworth (ver ACÁ). En esencia, como toda rosquilla, tiene un borde superior y uno inferior a su alrededor. Son los límites, máximos y mínimos, que todo modelo de desarrollo debe respetar. Son esos límites: a) superiores: los 9 límites ambientales o planetarios máximos ya mencionados; b) y mínimos: los 12 límites sociales mínimos requeridos para asegurar una vida digna. Este es el diagrama:
Fuente: Foro Económico Mundial
Es de un homo
sapiens auténtico respetar los límites: del planeta, de la vida y de la
condición humana. No hacerlo, como hemos venido haciéndolo sistemática y
colectivamente, es de un homo demens. Así ha sido siempre. La
diferencia sustancial estriba en que el ser humano contemporáneo ha extraviado
colectivamente el rumbo y su tiempo se agota para retornar a las lógicas de la
vida y de la evolución. Tenemos que tomar urgente consciencia de que nuestro
estilo de vida y nuestro modelo económico son insostenibles, como bien lo
expresa Boff: “[...] hay una aguda patología inherente al
sistema que actualmente domina y explota el mundo: la pobreza, la
desigualdad social, el agotamiento de la Tierra y el fuerte desequilibrio del
sistema-vida”. Y complementa en el mismo escrito: “Para salir de esta situación
trágica estamos llamados, de una manera muy real, a reinventarnos como
especie” (ver ACÁ).
Ramiro Restrepo González
Junio de 2026

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