LOS DUEÑOS DEL ENCHUFE
La tendencia dominante a la concentración de la riqueza ha
generado un fenómeno inédito en la sociedad global contemporánea: la
concentración del poder en poquísimas manos, con una capacidad de influencia
global determinante en todas las esferas de la actividad humana. Para
ilustrarlo en esta nota, me centraré en tres de esas gigantescas constelaciones
de oligopolios que ya dominan el escenario internacional, incluidos el político
y el geopolítico. Son ellos las conocidas BIG 10, en el terreno del
consumo masivo; las BIG 4 ampliadas, en el terreno tecnológico-digital;
y las BIG FINANCE en el terreno del capital.
Las BIG 10 del consumo masivo
Son bastante silenciosas, con ayuda de dos estrategias que
les han resultado muy efectivas: a) bajo perfil político y b) buen marketing
de sostenibilidad. Son, como su nombre lo dice, 10 conglomerados
multinacionales, que ya controlan el 80 % de lo que llega a nuestras mesas y a
nuestro uso diario, en los cinco continentes. Cada una es una estrella,
alrededor de la cual se aglutina un conjunto de empresas (planetas), cada una de
ellas especializada en sus productos.
Son todas muy conocidas, pero no siempre visibilizadas como
conjunto y como poder global. Son, en orden de ventas: Nestlé, PepsiCo, Procter
& Gamble, JBS Foods, Unilever, Anheuser-Busch InBev, Tyson Foods,
Coca-Cola, L’Oréal y Brithish American Tobaco. Algunas le sonarán desconocidas.
Pero sus marcas y productos sí le son familiares hace años con seguridad.
Resultan todo un laberinto de letra menuda, que el consumidor prefiere
ahorrarse mirando directamente a la góndola. Ver más detalles ACÁ.
Su influencia publicitaria especialmente, y educativa con
mayor razón, es formidable y suavemente seductora, marcadamente en el público
infantil. Y su influencia política se evidencia en hechos como el registrado en
Colombia: se necesitaron 11 proyectos de ley para que finalmente la lógica de
la salud se impusiera al lobby de las multinacionales tabacaleras y
pudiéramos por fin disfrutar de los beneficios de la prohibición del consumo de
tabaco y cigarrillo en áreas públicas. Para no mencionar el sonado litigio
internacional que las grandes tabacaleras mantienen contra el gobierno de
Australia desde 2011, por haber impuesto este una cajetilla genérica para todas
las marcas de cigarrillos (ver detalles ACÁ).
Las BIG FINANCE
Son grandes conglomerados financieros, que operan a nivel
global. Así, influyen y controlan la ruta de miles de compañías en el mundo, de
manera silenciosa, desde sus juntas directivas. Es el poder silencioso del
dinero. Los cinco primeros son, en su orden: Blackrock, Vanguard Group,
Fidelity Investments, State Street Global y J. P. Morgan Chase.
Nuevamente le parecerán desconocidos algunos de estos o de
los siguientes cinco. Pero seguramente usted conoce bien a algunos. Debemos
saber, por ejemplo, que Blackrock, a través de diversas figuras jurídicas,
tiene invertidas en Colombia las siguientes cifras: a) en acciones de grandes
compañías, 5.1 billones de pesos; b) en proyectos de infraestructura
carreteable, 3.5 billones; y c) en compra de deuda pública, US$ 118 millones.
No es ningún actor secundario, aunque Colombia es uno de sus destinos de
inversión menores. Baste comparar: el PIB colombiano fue de unos US$ 457 mil
millones (léase millardos, en la nomenclatura latina); y la capitalización bursátil
de Blackrock es de US$ 9.4 billones (en la nomenclatura sajona), es decir,
supera el PIB colombiano en más de 200 veces. Por eso, cuando nuestro país
desea introducir reformas fiscales, ambientales o sociales, será un actor
complicado de manejar en la mesa o en los tribunales internacionales de
arbitraje. Ver ACÁ.
Las BIG 4 ampliadas
La broma comenzó con el simpático acrónimo GAFA (Google,
Alpabeth, Facebook y Amazon). Ahora se ha extendido a Microsoft, Meta, Tesla,
Nvidia, etc. Son el oligopolio que controla el desarrollo y el mercado de la
revolución digital.
A quien dude de la perversa influencia social y cultural de
sus productos, le bastará que consulte un poco acerca del impacto de las redes
sociales y el uso adictivo de las pantallas. Y, a quien dude de su influencia
económica y política, bástele mirar un solo dato: ya la capitalización bursátil
de las seis tecnológicas más grandes (Nvidia, Apple, Google, Microsoft, Amazon
y TSMC) “alcanza los 19 billones de euros, por encima del PIB anual
de la UE (17,8 billones)”, según reporta el diario español
InfoLibre (ver ACÁ). No
gratuitamente vemos lo que ha venido ocurriendo en los Estados Unidos,
donde Donald Trump ha eliminado toda regulación de gobernanza, seguridad y
ética para facilitar los desarrollos de este oligopolio. De suerte que no nos
engañemos: el costo de mantenernos hiperconectados se ha salido de las manos
del razonable control de gobiernos y sociedades y empieza a rayar en lo
prohibitivo. Más información ACÁ.
Unas conclusiones mínimas:
1.
Que la concentración de la riqueza y el poder global han
llegado a tales cotas, que ya empezamos a transitar, de las dictaduras
nacionales, a los totalitarismos globales. Baste saber que ya 69 de las mayores
entidades económicas globales, entre las 100 primeras, son empresas y no
Estados nacionales. Y la tendencia sigue su curso en favor de las empresas y en
desmedro de las sociedades.
2.
Que el siglo XXI, en consecuencia, está empezando a ser
gobernado por empresas, en sustitución de los Estados de corte westfaliano. Y
no estamos preparados para ello. La ONU es una organización política de
Estados, pero no una organización económica soberana de empresas. Y, mientras
esta transición no se aclare, seguiremos a merced de los plutócratas, sin duda.
El Foro Económico Mundial, de corte empresarial, ha sido solo una institución
de transición en este proceso. Esa es justo la causa raíz de la profunda crisis
de gobernanza que enfrenta Naciones Unidas: su irrelevancia geopolítica. De
facto, ha sido sustituida silenciosa pero efectivamente por el poder de las
plutocracias emergentes.
3.
Que el bien común queda seriamente comprometido, en medio de
la feroz puja de oligopolios todopoderosos. ¿Qué será de la policrisis social y
planetaria que vive la humanidad, por ejemplo, con el cambio climático y la
inequidad rampante?, ¿a nadie le interesará?, ¿asistiremos impotentes al saqueo
de los últimos recursos restantes del planeta?, ¿presenciaremos impávidos un
colapso ya visible en el horizonte de pocas generaciones?, ¿se requiere acaso,
con urgencia, un nuevo Breton Woods, que ponga orden, de nuevo, en un espacio
global común radicalmente diferente al de la posguerra?
Mientras tanto, y cada que usted sienta la urgente necesidad
de desconectarse de una realidad cada vez más ajena, agobiante y
ruidosa, en ese mundo hiperconectado que nos han construido como cárcel, no
deje de preguntarse: ¿QUIÉNES SON LOS VERDADEROS DUEÑOS DEL ENCHUFE? Entonces
entenderá que otros han usurpado su libertad e hipotecado su futuro.
Ramiro Restrepo González
Julio de 2026

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