LA HONESTIDAD DEL PENSAMIENTO DE TRUMP
Debo reconocer que, contra todas mis expectativas, el
equipo del presidente Donal Trump piensa y es honesto. Y no es una broma de mal
gusto. He llegado a esa conclusión, después de escuchar el discurso que su
Secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos que ahora no
parece recordar, pronunció en la Conferencia de Munich este pasado 15 de
febrero. Su pensamiento es meridianamente claro y su honestidad es
prácticamente ingenua y hasta primitiva.
En un apretadísimo resumen, ¿qué dijo Rubio, en un
discurso que, en mi versión, tiene 11 páginas a un espacio? Esta es mi síntesis,
y usaré muchas comillas, para ser lo más fiel posible a sus palabras.
§ Que la antigua URSS, ahora quizás solo Rusia, es “un imperio malvado”; y
que los palestinos, que luchan por una tierra que les fue arrebatada a plomo
por los israelitas, son unos “bárbaros”. Argumentos ad hominem, que
buscan invisibilizar a quien piensa diferente.
§ Que nos hemos embarcado en “una peligrosa ilusión”: a) “que todas las
naciones serían ahora democracias liberales”; b) que “el comercio (libre y
global) y los negocios sustituirían a la nacionalidad”; c) que “el orden
mundial basado en normas […] sustituiría el interés nacional”; d) y que, ahora,
“todos seríamos ciudadanos del mundo”. En pocas palabras: que el ideal expresado
en esos postulados básicos, que resumen los más elevados sueños que haya
acariciado la civilización humana (democracia liberal, libre comercio, orden
mundial, ciudadanía global…), “era una idea absurda”.
§ La salida, por lo tanto, es que “los Estados Unidos de
América volverán a asumir la tarea de renovación y restauración”. Y ello supone, al menos, las siguientes CINCO ACCIONES: a) desconocer
las instituciones internacionales, pues erróneamente “hemos encargado al
exterior nuestra soberanía a instituciones internacionales”; b) corregir la
“desindustrialización”, pues perdimos “la soberanía de nuestra cadena de
suministro” y eso “fue una tontería”: economías cerradas, aranceles agresivos,
guerras comerciales serán la respuesta correcta; c) frenar la “migración
masiva” que “fue y sigue siendo una crisis que está transformando y
desestabilizando las sociedades de todo occidente” (y lo dice un hijo de
inmigrantes, repito); d) entender que el cambio climático es una gran mentira y
que “para apaciguar a una secta climática, nos hemos impuesto políticas
energéticas que están empobreciendo a nuestra población”, lo cual debe ser
corregido; y e) para terminar: que “no podemos anteponer el
llamado orden mundial (el bien común) a los intereses vitales de nuestros
pueblos y nuestras naciones (bien particular)”. America First, dixit
Trump, como en los mejores tiempos de Julio César. Vea el discurso completo en
traducción oficial ACÁ.
De suerte que me ratifico: el equipo del presidente Trump, contra toda apariencia y expectativa, piensa y es honesto. Su pensamiento, por supuesto, es de una simplicidad ingenua y asombrosa. Es, diría, primitivo. Y de una honestidad total: no será consciente de su asombroso simplismo, pero no duda en exponerlo con total ingenuidad ante un público tan calificado como el que lo escuchó en Munich. Como dice el proverbio latino: Roma locuta, causa finita: Roma ha hablado, asunto terminado. Quizás por eso, un suspiro de alivio, reconocido por el moderador, recorrió la sala al saber que, por lo menos, no fue en plan de guerra. Por ahora… De un ser humano primitivo, cualquier cosa puede esperarse, menos sensatez y sabiduría.
Ramiro Restrepo González
Febrero de 2026

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