domingo, 15 de febrero de 2026

LA HONESTIDAD DEL PENSAMIENTO DE TRUMP

 

Debo reconocer que, contra todas mis expectativas, el equipo del presidente Donal Trump piensa y es honesto. Y no es una broma de mal gusto. He llegado a esa conclusión, después de escuchar el discurso que su Secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos que ahora no parece recordar, pronunció en la Conferencia de Munich este pasado 15 de febrero. Su pensamiento es meridianamente claro y su honestidad es prácticamente ingenua y hasta primitiva.

 

En un apretadísimo resumen, ¿qué dijo Rubio, en un discurso que, en mi versión, tiene 11 páginas a un espacio? Esta es mi síntesis, y usaré muchas comillas, para ser lo más fiel posible a sus palabras.

§  Que la antigua URSS, ahora quizás solo Rusia, es “un imperio malvado”; y que los palestinos, que luchan por una tierra que les fue arrebatada a plomo por los israelitas, son unos “bárbaros”. Argumentos ad hominem, que buscan invisibilizar a quien piensa diferente.

§  Que nos hemos embarcado en “una peligrosa ilusión”: a) “que todas las naciones serían ahora democracias liberales”; b) que “el comercio (libre y global) y los negocios sustituirían a la nacionalidad”; c) que “el orden mundial basado en normas […] sustituiría el interés nacional”; d) y que, ahora, “todos seríamos ciudadanos del mundo”. En pocas palabras: que el ideal expresado en esos postulados básicos, que resumen los más elevados sueños que haya acariciado la civilización humana (democracia liberal, libre comercio, orden mundial, ciudadanía global…), “era una idea absurda”.

§  La salida, por lo tanto, es que “los Estados Unidos de América volverán a asumir la tarea de renovación y restauración”. Y ello supone, al menos, las siguientes CINCO ACCIONES: a) desconocer las instituciones internacionales, pues erróneamente “hemos encargado al exterior nuestra soberanía a instituciones internacionales”; b) corregir la “desindustrialización”, pues perdimos “la soberanía de nuestra cadena de suministro” y eso “fue una tontería”: economías cerradas, aranceles agresivos, guerras comerciales serán la respuesta correcta; c) frenar la “migración masiva” que “fue y sigue siendo una crisis que está transformando y desestabilizando las sociedades de todo occidente” (y lo dice un hijo de inmigrantes, repito); d) entender que el cambio climático es una gran mentira y que “para apaciguar a una secta climática, nos hemos impuesto políticas energéticas que están empobreciendo a nuestra población”, lo cual debe ser corregido; y e) para terminar: que “no podemos anteponer el llamado orden mundial (el bien común) a los intereses vitales de nuestros pueblos y nuestras naciones (bien particular)”. America First, dixit Trump, como en los mejores tiempos de Julio César. Vea el discurso completo en traducción oficial ACÁ.

 

De suerte que me ratifico: el equipo del presidente Trump, contra toda apariencia y expectativa, piensa y es honesto. Su pensamiento, por supuesto, es de una simplicidad ingenua y asombrosa. Es, diría, primitivo. Y de una honestidad total: no será consciente de su asombroso simplismo, pero no duda en exponerlo con total ingenuidad ante un público tan calificado como el que lo escuchó en Munich. Como dice el proverbio latino: Roma locuta, causa finita: Roma ha hablado, asunto terminado. Quizás por eso, un suspiro de alivio, reconocido por el moderador, recorrió la sala al saber que, por lo menos, no fue en plan de guerra.  Por ahora… De un ser humano primitivo, cualquier cosa puede esperarse, menos sensatez y sabiduría. 

 

Ramiro Restrepo González

Febrero de 2026

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