sábado, 22 de mayo de 2010

SANCIONADAS, PERO MEJORANDO

La conducta de nuestras organizaciones sigue siendo objeto de sanciones significativas y frecuentes, sin que de ello se dé cuenta ni en los informes de Asamblea, ni en los estados de resultados, ni en los informes sociales. Aún habría que decir que ni los medios de comunicación se preocupan mayormente por el asunto. Esta nota pretende llevar la mirada del lector a este lado poco aceptable de las organizaciones, con el único fin de que el hecho de visibilizar conductas inapropiadas ayude a elevar el necesario control social sobre nuestras organizaciones.




Durante el año 2009, la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia impuso un total 1.769 multas, por un valor total de $9.992.210.499 (5.2 millones de dólares ). Estas cifras representaron una REDUCCIÓN del 2.8% en el número de sanciones y del 28.4% en el monto total impuesto. Es ésta una buena noticia, aunque hay qué hacer dos observaciones importantes:
1. Siguen siendo cifras muy elevadas y preocupantes: un promedio de casi 5 multas diarias y un promedio mensual superior a $833 millones de pesos, todo lo cual sale del bolsillo de consumidores y trabajadores sin que nos enteremos ni nos lo informen.
2. Y esto no es más que la punta del iceberg por múltiples razones: la enorme mayoría de las conductas inadecuadas no son sancionadas, bien por falta de denuncia de los consumidores, bien por ineficiencia de la administración pública; además, esta nota sólo se refiere a una de las múltiples Superintendencias que existen; y, finalmente, acá no se considera otro tipo de sanciones derivadas de tutelas, pleitos judiciales, etc.

Veamos, en tres escenas, algún detalle de lo anterior:

ESCENA 1: las compañías más frecuentemente sancionadas
En la Gráfica No. 1, puede el lector encontrar la lista de las 10 empresas más sancionadas durante el año. Menciono el sector, omitiendo deliberadamente el nombre de la empresa, por dos razones:
1. Porque considero que nuestra sociedad no tiene aún la madurez política necesaria para ventilar estos asuntos con nombres propios; y
2. Porque usar nombres propios puede inducir al falso dilema de hablar de empresas responsables y empresas irresponsables, cuando la realidad es que la verdadera línea divisoria se da entre prácticas responsables y prácticas no responsables que, muchas veces, conviven en una misma empresa al tiempo.

La Gráfica No. 1 nos ofrece una muestra que representa el 42.6% del número total de sanciones impuestas. Varios comentarios resultan útiles respecto de esta primera escena:
1. 9 de las 10 compañías formaron parte igualmente del Top Ten del año 2008, lo cual empieza a tipificar un estilo de conducta resistente al error, que resulta preocupante.
2. Los sectores de Telecomunicaciones y Comercio al Detal siguen siendo los sectores críticos, al igual que en el año 2008. ¿No sería hora de que los organismos de control de la administración pública tomaran nota e intervinieran activa y no reactivamente en estos sectores?
3. El caso más crítico –una compañía de telecomunicaciones-, no obstante la reestructuración que sufrió durante el gobierno del Presidente Uribe, registra un promedio de 26.6 multas mensuales, con un incremento del 33.3% con respecto al año anterior. ¡Una multa diaria, señores!

4. Los causas más relevantes de sanción fueron, en su orden: denuncias de los consumidores (44.5%), silencio administrativo de las compañías (40.2%), y efectividad de garantías (7.0%). Buena noticia la reacción de los consumidores, mala la del silencio de las organizaciones.

ESCENA 2: las compañías más sancionadas
En la Gráfica No. 2, puede observarse el Top Ten de las compañías que recibieron la mayor cuantía por concepto de sanciones. Varios comentarios igualmente resultan pertinentes:
1. Dejando de lado algunas personas naturales, los sectores Telecomunicaciones y Alimentos dominan la escena.
2. Dos compañías de alimentos específicamente reemplazan este año a las cementeras en la tipificación de un mal hábito empresarial, cual es el uso de prácticas comerciales restrictivas para controlar sus respectivos mercados y condiciones de comercialización.

ESCENA 3: las mayores multas impuestas
En la Gráfica No. 3, podemos finalmente ver las más altas multas individuales impuestas durante el año. Vale sólo comentar que las ocho primeras multas corresponden a prácticas comerciales restrictivas, reforzando el comentario de la Escena 2.

A MODO DE CONCLUSIÓN

A pesar de una mejora interanual en las cifras, mi conclusión es que, a pesar de tanto discurso sobre gestión socialmente responsable; a pesar de que la misma Encuesta de Responsabilidad Social de los empresarios colombianos nos dice que “más del 90% de los empresarios adelanta acciones de RSE” ; a pesar la creciente ola de publicación de memorias de sostenibilidad y de adhesión al Pacto Global; a pesar de tanto discurso, reitero, la CONDUCTA REAL –y subrayo la palabra REAL- de nuestras organizaciones sigue siendo muy cuestionable.

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