domingo, 30 de noviembre de 2008

HACIA UNA NUEVA MEDIDA DEL DESARROLLO

Independientemente del cuño político que se le quiera dar, el modo de producción que heredamos de la revolución industrial está agotado. Ya ha demostrado suficientemente que es un modelo sumamente eficiente para producir riqueza económica, a costa de producir una altísima destrucción de valor social (ambiental, social, institucional). Es un modo de producción altamente centrado en lo cuantitativo y lineal, que deberá ser sustituido urgentemente por un modo de producción más centrado en lo cualitativo y complejo. Del desarrollo como producción de riqueza, necesitamos evolucionar hacia un concepto de desarrollo que incluya el crecimiento económico, el desarrollo social y el equilibrio ambiental. Y no es un asunto de escuelas políticas (comunismo, capitalismo, neoliberalismo…). Es una cuestión absolutamente pragmática: de sostenibilidad simple y llana.

Por esta razón, es ya claro que el PIB, como fórmula mágica para medir el desarrollo de las naciones, es un concepto obsoleto e insuficiente. A tal propósito, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, convocó al premio nobel de economía Joseph Stigliz, con el fin de que le formulara a la Unión Europea una nueva medida del desarrollo. Es así como nace la comisión Stigliz, coliderada por el otro conocido nobel de economía, el indio Amartya Sen. Para evitar la personalización del proyecto, esta comisión ha dado en llamarse Comisión para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social[1]. Esta directriz de trabajo acaba de ser ratificada en Bruselas, el pasado 22 de octubre, por el Comité Económico y Social Europeo, en su Dictamen sobre el tema "Más allá del PIB, Indicadores para un desarrollo sostenible".

Ya esta comisión tiene constituidos tres grupos de tarea en los siguientes frentes:
Asuntos clásicos alrededor del PIB.
Desarrollo sostenible y medio ambiente.
Calidad de vida.

La idea es que todos los indicadores de desarrollo que la comunidad de naciones ha venido construyendo de manera segmentada e independiente, se integren en una sola gran medida del desarrollo. Confluirán entonces en este nuevo indicador del desarrollo mediciones tales como: el mismo PIB, el IDH (índice de desarrollo humano), la huella ecológica, el índice de situación de vida, el índice mundial de felicidad, etc.

Resulta pues sumamente promisorio ver que los nuevos estándares de responsabilidad social, tanto la Guía Técnica Colombiana 180, como la próxima ISO-26000, ya incluyen de manera práctica esta visión del desarrollo que empezamos a construir. Por tal motivo, esperamos con ansiedad los resultados que esta comisión nos ofrezca en su reporte final, previsto para la primavera del 2009.
[1] www.stiglitz-sen-fitoussi.fr/en/documents.htm

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